Cinco ciudades memorables

Viajar es una de mis grandes pasiones y la vida me ha dado la oportunidad de hacerlo a menudo, de visitar lugares desconocidos, descubrir ciudades llenas de sorpresas, degustar manjares, recorrer calles, conocer personajes, experimentar culturas, y enriquecer la mente de cosas nuevas.

Por eso, hace rato venía pensando en hacer una lista de algunos de esos lugares especiales que he visitado, una lista de las ciudades que se han quedado grabadas en mi memoria y que son dignas de recordar, que son dignas de revivir. Es una lista muy personal, pero de pronto se identifiquen con algunas de ellas, quieran visitarlas, les traigan recuerdos de cuando las visitaron, o simplemente vivan en ellas. Aquí se las dejo:

Mykonos, Grecia

mykonos

Callejuelas estrechas, fachadas blancas con balcones azules, flores de vivos colores, un sol brillante y el mar de fondo son la combinación perfecta para un paisaje de ensueño. Recuerdo que mi estancia en esta bella isla fue cosa de un día, ni siquiera pasé la noche allí porque estaba viajando en un crucero, pero fue suficiente para encontrar su encanto y ponerla en mi lista de ciudades memorables.

Mykonos es realmente como uno se imagina una ciudad griega, como la han pintado en las historias y los cuentos, callecitas adoquinadas, muchas casitas encalladas en una montaña, blancas como la nieve y adornadas con balcones azules y flores rosadas y moradas. El mar es de un azul penetrante y la playa de esa arena que se te desliza por el cuerpo, suavesita.

Durante mi corta estadía tuve tiempo de admirar los mercados locales, sorprenderme con los pelícanos a la orilla del puerto, tomar el sol en una exuberante y casi paradisiaca playa y probar el plato típico conocido como musaca el cual tiene como ingrediente principal la berenjena. Es una de esas ciudades con encanto, con magia, que te da ganas de quedarte a vivir ahí por siempre. Se las recomiendo a ojo cerrado.

Cartagena, Colombia 

cartagena

¡Ay mi Cartagena del alma! Una ciudad de rumba por excelencia, pero repleta de historia, de tradición y cultura, de colores, sabores y misterios. Adornada con el aroma del mar y el color ambarino del atardecer, la sensacional ciudad de la costa colombiana encanta a turistas, tanto extranjeros como colombianos y envuelve con su romanticismo hasta a los más escépticos del amor.

La Heroica, como es conocida en el país, tiene una comida típica bien sabrosa donde priman el pescado, el arroz con coco y las creaciones de plátano. He visitado muchas veces esta ciudad y me gusta quedarme en hoteles boutique en la ciudad amurallada, son pequeños, bien decorados, centrales y generalmente tiene una exquisita arepa de huevo al desayuno.

Si de playa se trata, es mejor dirigirse a los lugares aledaños a la ciudad, como Cholón o las Islas del Rosario, pues las playas de la ciudad no son tan recomendadas. La rumba es por montones y la variedad también, hay bares autóctonos con ritmos locales y otros más relajados donde puede verse el atardecer mientras se disfruta de un buen coctel. La magia de esta ciudad alcanza para todos los gustos y es una de las razones por la que está en mi lista de ciudades memorables.

Bariloche, Argentina

Bariloche

La ciudad de América que alberga la delicia de los chocolates suizos. Aunque solo he ido una vez y fue hace bastante tiempo, aún tengo grabado en mi memoria el olor que se desprende de los múltiples locales del centro de la ciudad invadiendo el ambiente con chocolate; para mí fue el paraíso, fue estar en un sueño y despertarme en Bariloche.

Yo sé que es una de las ciudades argentinas más turísticas y que tiene cantidad de cosas por ofrecer, tanto en verano con sus playas y sus lindas flores, como en invierno con sus increíbles montañas nevadas especiales para esquiar. El paisaje es sencillamente espectacular, montañoso, con una vegetación digna de admirar y construcciones en madera que lo hacen sentir a uno en un cuento de Hansel y Gretel, con casitas de dulce y mucho chocolate.

Además de bonito y delicioso, Bariloche es sinónimo de aventura: pesca, canopi, snowboard, trekking, entre otros. Mucha diversión, una exquisita gastronomía ,en especial el ya mencionado chocolate suizo y muchas festividades hacen de esta ciudad argentina un paraíso digno de recorrer.

Playa del Carmen, México

Playa-Del-Carmen

La reina de las playas y los resorts todo incluido, de los margaritas y el guacamole, de la diversión y la aventura. En los últimos años, México ha experimentado un aumento en el turismo, por lo menos así lo vemos desde Colombia, siendo uno de los destinos predilectos para los recién casados, las familias e incluso las personas de edad avanzada. Una ciudad que inspira tranquilidad y adrenalina, tradición e innovación, rumba y descanso, una ciudad de contrastes, de colores fuertes, de sabores intensos y de recuerdos imborrables.

He visitado Playa del Carmen de dos formas, me hospedé en un resort gigantesco con las comodidades dignas de una reina, todo a mi disposición. Allí disfruté de delicias culinarias aliñadas con ají, cilantro y cebolla, margaritas de todos los sabores, mucho guacamole, muchos nachos, mucho chili, mucha carne, mucho tequila y mucho limón. Una atención impecable, piscina, playa, fiesta, masajes, deportes acuáticos.

La última vez que fui, llegué en un crucero al puerto de Cozumel, una isla pegadita a la Riviera Maya, y nos fuimos en ferry hasta Playa del Carmen. En esta visita tuve la oportunidad de conocer más a fondo la ciudad y disfrutar de los restaurantes que hay cerca al puerto y de la pintoresca calle peatonal que hay en el pueblo, repleta de tiendecitas de artesanías y recuerdos, de barsitos ofreciendo lo más típico de la región y de turistas con chanclas y cámara colgada al cuello. Fue una rica experiencia y considero que este es uno de mis destinos favoritos cuando de playa, brisa y mar se trata.

Shanghai, China

Shanghai

Exuberante, llamativa, inteligente y divertida, esa es Shanghai. La ciudad con más contrastes de China, donde lo tradicional se mezcla de una forma imperceptible con lo moderno, donde los grandes rascacielos y los modestos barrios residenciales conviven en perfecta armonía. Es grande, ruidosa y atestada de gente, pero a su vez es pacífica y tranquila.

Viví allí por seis meses, aprendí mandarín, modestamente, recorrí una y otra vez sus más famosas calles y recateé miles de veces en el mercado para comprar baratijas. La comida me encantó, pero hay que saberla pedir y aprender a conocer los platos adecuados, el pollo con maní, la berenjena, el arroz frito con verduras y el hot pot, son lo que más recuerdo. Y ojo, nunca te dan perro o rata en vez de pollo o res, son honrados en ese sentido.

Su gente es reservada y muchas veces pueden parecer enojados, pero son hasta lo más de risueños y amigables, hay que aprender a tratarlos. La vida turística es bastante, el paisaje, aunque más de cemento que de naturaleza, es hermoso, y las compras las hay para todos los gustos y presupuestos. Aunque la cultura es totalmente distinta y cuesta adaptarse al estilo de vida de esta mega-ciudad, vale la pena recorrerla, descubrirla y captarla con el lente de la cámara.


*Nota: no pude encontrar las fotos de mis visitas pues cambié de computador y se me perdieron, así que tomé algunas de Internet, espero no herir derechos de autor o cosas por el estilo.

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