Cinco platos marroquíes

Estuve un poco más de una semana descubriendo Marruecos, ese país del norte de África famosos por los dromedarios y el desierto, las mezquitas, los palacios del rey y la cultura árabe, tan inquietante para nosotros los occidentales. Cada vez que visito un lugar, me gusta probar las distintas comidas, sazones e ingredientes locales, para mí, la cultura de una región se conoce por su gastronomía. Así que aquí les presento un resumen de lo que alcancé, o me atreví, a probar en Marruecos.

Los platos no son raros o desconocidos, simplemente son platos cocinados de distintas formas, algunos de ellos son los mismos que comemos en mi país, solo que preparados con otros ingredientes, sazonados con otras especias y presentados al comensal de distinta manera. Bon apetite.

1. Tajine de pollo 

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El tajine es el recipiente donde se cocina esta delicia típica de la región, elaborado en cerámica y con una tapa que termina en punta. La elaboración de piezas de cerámica es muy tradicional en este territorio africano.

Los hay de pollo, ternera y vegetariano y se come por todo el país. El primero que probé, en Casablanca, fue el más sabroso. Una generosa presa de pollo debidamente asada y adobada con aceites variados (no identifiqué cuales pero fueron exquisitos), cebollas cocinadas y aceitunas verdes.

Yo lo acompañé con el pan característico de Marruecos, simple, algo duro y en forma triangular, aunque de tanto comerlo terminó sabiendo sabroso.

2. Pastelitos hojaldrados 

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Un triangulito muy delicioso, lo más rico que probé en Marruecos. Su masa es hojaldrada pero no se le siente la grasa, muy característica en muchos pasteles.

Es tostado por fuera y por dentro relleno de pollo desmechado, o más bien triturado, adobado con miel, lo que le da un sabor dulce muy apetitoso. Por encima tiene azúcar lo que lo hace aún más delicioso.

Este singular pastel no lo comimos en un restaurante cerca a Rabat, camino a Fes, acompañado del famoso trajine y de una ensalada típica marroquí, que no estaba muy buena que digamos.

3. Ensalada variada

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Aunque su sabor no me gustó mucho, pues tenía una especia muy perfumada que no me gustaba para nada (nunca supe cual), siempre era el acompañamiento de los almuerzos y no lo servían en casi todos los menús.

Un plato para compartir entre los comensales, con garbanzos, papas cocinadas pero sin una pizca de sal, coliflor con un condimento naranja que no me gusto ni cinco, remolacha que odio, pepino cocinado y zanahoria cocinada con miel.

En Marruecos el pepino, la zanahoria y la coliflor son las verduras más usadas en la cocina. En general son cocinadas y muy bien condimentadas, aunque también se comen crudas y frías.

4. Desayuno marroquí

desayuno

Este era mi favorito, igual el desayuno siempre lo ha sido. La naranja es parte fundamental de la gastronomía marroquí, así que era prácticamente la única fruta que comía al desayuno, riquísima por cierto.

Luego está uno de los panes más famosos de Marruecos. Hecho de hojaldre y aceite (no mantequilla como se hacen los pasteles en Colombia) y sofrita en un tajine (plato de cerámica) sobre el fogón. Yo la acompañaba siempre con miel de abeja, muy usada en el país, y uno buenos pedazos de queso amarillo.

Esta delicia marroquí es muy famosa en los puestos de la calle y se suele comer con la mano. Yo nunca fui capaz, primero porque no estoy acostumbrada a hacerlo y segundo porque me la comía con miel y me empegotaría las manos. Daba lo mismo como te la comieras, era un manjar.

5. Cuscús de pollo

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Este fue el plato más escaso de nuestra travesía por Marruecos, aunque dicen que es uno de los platos más tradicionales y que más se come en el país. Un grano muy parecido al arroz, aunque más durito y muy simple, bueno, de esos platos que saben a lo que tu le eches.

Las veces que lo comí, estaba una montaña de cuscús servido con vegetales cocinados, siempre zanahoria, pepino y garbanzos y algunas presas de pollo cocinados. Digamos que el pollo era más bien poco comparado con la cantidad infinita de cuscús que estaba en el plato.

Tiene un sabor simplón, aunque con un aire de curry por allá metido, las verduras son condimentadas con especias típicas y el pollo cocinado y adobado en lo mismo de las verduras.

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