El Graffitour o cómo la Comuna 13 de Medellín pasó de la guerra al arte

“Me gusta que los locales vengan al tour, porque de una forma u otra, ellos fueron testigos del horror que vivimos aquí y pueden entender mejor lo que hacemos ahora”, B Boy Esneider, guía del graffitour y miembro de Casa Kolacho. 

Leones, pájaros, niños, osos panda, elefantes, declaraciones de paz y de esperanza… Los graffitis cuentan la historia de la guerra y de la barbarie, pero sobretodo de los sueños, de la vida, de la tolerancia. Aquí, en el occidente de Medellín, en lo alto de una de sus montañas, los jóvenes le han plantado cara a la violencia y la cambiaron por arte: hip hop, breakdance, paredes en blanco para pintar con aerosoles…

Kid

El Graffitour es una de esas propuestas que los jóvenes de la Casa Kolacho (un colectivo del sector) han ideado para mostrarle al mundo, sí al mundo porque los extranjeros son los que más hacen el tour, esa transformación que hoy vive la 13. Y no es un recorrido solo artístico, es también social, político, gastronómico… un tour en el que se siente una energía mágica, en forma de colores, texturas, sonrisas e historias. Son las paredes las que hablan, las que cuentan la cruel historia de los 80, los 90 y principios del 2000 y la bella historia de los años posteriores. 

La ciudad de Medellín fue, alguna vez, la más peligrosa del mundo. Los carteles de la droga, las guerrillas, los grupos al margen de la ley sumieron a la, hoy ciudad más innovadora, en un caos violento del que aún quedan secuelas. 

La Comuna 13, un conjunto de barrios de clase baja, fue uno de los territorios más involucrados en aquel conflicto. En 2002 sus ciudadanos sufrieron una de las peores oleadas de violencia: El Gobierno decidió intervenir la zona, controlada en ese entonces por guerrilleros de las FARC, y con tanques, oficiales de policía y del ejército, helicópteros y toda clase de armas invadieron las calles, sumiendo todo en un caos violento que cobró vidas de todos los bandos y sembró el terror en sus habitantes. Esto se conoció como la Operaron Orión y fue el punto de inflexión para que los jóvenes de aquellos barrios dijeran: no a la guerra, sí a la cultura.

Panorámica de la Comuna 13. En el medio y con techo naranja, las escaleras eléctricas del barrio Independencias I. Concebidas como solución de movilidad urbana y todo un referente de urbanismo social.

El tour comienza en la estación San Javier del metro y cuesta 30.000 pesos (menos de 10 euros). Esneider, nuestro guía, nos da tres recomendaciones antes de empezar: no acaricien a los perros callejeros, no le den limosnas a los niños porque no la necesitan y no queremos apoyar la mendicidad, y por último, disfruten y sonrían en estas dos horas y media que vamos a pasar juntos. Y así lo hicimos: fueron casi tres horas llenas de magia, de recuerdos, de fotos aquí y allá, de preguntas. Conocimos el por qué de tantas obras que adornan las calles, unas que sirven como catarsis, otras que cuentan los sueños y las esperanzas de un pueblo que se siente vivo, transformado, empoderado. 

Empanadas con ají, paletas de mango verde con mucho limón, un tintico (café americano), una cervecita o unos chocolates que vende una señora mayor al inicio de las escaleras eléctricas para sostener a su familia… Sí, es además un recorrido gastronómico, porque por el estómago también se conquista a los visitantes. Es social, porque busca reivindicar a la comunidad, darle una voz a través de la música y el arte; es también político puesto que todo comenzó al término de enfrentamientos militares con el gobierno colombiano. Pero sobretodo es un recorrido que permite, tanto a locales (más a ellos) como a extranjeros vivir de cerca la transformación de un barrio, de una comunidad, de una sociedad. Sigue habiendo delincuencia, al ser un barrio en los suburbios, pero la mayoría de sus jóvenes ven un mejor porvenir gracias al hip hop, a los graffitis y al baile.  

Dos horas y media después, el tour termina en la casa Kolacho, con un aerosol en la mano tratando de dibujar mi nombre en un lienzo negro. La alegría recorre mi cuerpo y me siento con ganas de decirle a todo el que quiera escucharme (en especial a los locales) que en la Comuna 13 se sueña en grande, se vive en tecnicolor y se siente una energía mágica. Y recordarle al mundo que después de la tormenta siempre llega la calma. 

El Graffitour de casa Kolacho se realiza todos los días a las 9h y a las 14h. Tiene un costo de 30.000 pesos en español y 50.000 en inglés, y debe reservarse la plaza llamando al teléfono +57 311 3473131. 

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